New approach to the Spanish of Buenos Aires!. The new Spanish School for «Chamuyo» has opened and teaches you how to learn more about the argentinean slang

 

 

«No se enoja, se calienta. No se burla, te bardea. Así es el argentino», se puede leer en los escalones de mármol blanco cuando uno ingresa a Vos, Club Cultural de Español, una escuela de Buenos Aires que decidió apostar por una propuesta diferente: hacer del chamuyo su sello distintivo.

«Muchos podrían pensar que les enseñamos a los extranjeros cómo hacer para levantarse a una mina, pero no es así, el chamuyo se trata de charlar. Desde un comienzo lo que buscamos fue vender lo que somos los argentinos, dar a entender nuestra idiosincrasia a través de la lengua y la cultura», dice Magdalena Cambiasso, directora de la singular institución.

En la escuela, que es miembro de la Asociación de Centros de Idiomas (SEA), se dictan clases regulares, intensivas y privadas de español, y se prepara a los alumnos para rendir diversos exámenes que certifican su conocimiento de la lengua. También hay clases especiales para periodistas, familias extranjeras que deben mudarse al país, y para quienes desean aprender lenguaje específico de medicina o alguna otra profesión. Pero en todas ellas se enseña lunfardo y expresiones que son parte del lenguaje cotidiano de los porteños: «tomarse un bondi», «andar a pata», «ser un ñoqui», «tirarse a dormir la siesta», «morfar».

Además, la escuela cuenta con un curso especialmente dedicado al chamuyo, donde un grupo reducido, de no más de siete u ocho personas, de las más diversas edades y nacionalidades, «se juntan todos los miércoles a parlotear». En general, son alumnos extranjeros que ya tienen la lengua incorporada, pero les divierte aprender sobre la cultura argentina. La mayoría está de paso y no piensa quedarse a vivir en Buenos Aires. Los temas que se conversan varían todas las semanas, y van desde el sexo hasta la educación y el trabajo.

Otros de los atractivos de la academia son las clases grupales de tango, en donde se baila y se aprende lenguaje específico sobre él; los días de cine, cuando se pasan películas en español y se trabaja sobre ellas, y los distintos paseos por la ciudad que dan los estudiantes para sumar «lenguaje callejero» e interactuar con los porteños.

La directora de Vos, Club Cultural de Español explica que muchas expresiones argentinas suelen ser difíciles de incorporar para los extranjeros. Según ella, esto se debe a que hay cosas que ocurren en el país que no son habituales en otras partes del mundo. «El otro día una inglesa no podía entender cómo usábamos la expresión «no tiene dónde caerse muerto», y esto sucede porque a un inglés jamás se le pasaría por la cabeza esa situación.»

Las consultas más frecuentes aparecen cuando las mujeres se entusiasman con las novelas de la televisión y después quieren saber cada expresión que usan los actores. Los hombres, por su parte, tienen curiosidad por frases que escuchan en la calle. «Quiero aprender malas palabras que en Brasil no usamos», dice eufórico José Nunes, de 21 años, quien decidió en su mes de vacaciones por la Argentina tomar algunas clases de español.

Tim Allen, un neoyorquino jubilado, se muestra feliz de estar en Buenos Aires y explica que quiere descubrir la cultura de los porteños. «Noté que aquí se toma mucho helado y ya sé lo que es un telo «, comenta sonrojado.

«A mí me encanta la palabra gotán , tango al revés», dice entre risas Marcos Anderson, un sueco de 35 años, al mismo tiempo que Susana Nestor, una alemana que trabaja en una empresa de telecomunicaciones, manifiesta su ansiedad por aprender palabras en lunfardo.

«Los estudiantes, que generalmente llegan a la academia por comentarios de amigos o conocidos o por haber visto un aviso en Internet, quieren saber qué significa cada cosa, se vuelven locos. A veces no entienden que ser gamba tiene un significado e ir a gamba otro muy distinto. Los argentinos tenemos un manejo de la lengua muy particular. Hoy todos dicen: «está muy bueno, mal». Eso es una ridiculez, ¿cómo hago yo para explicárselo a un extranjero?», se pregunta Cambiasso.

«Una idea fantástica»

El prosecretario y miembro de número de la Academia Porteña del Lunfardo, Marcelo Oliveri, calificó de «idea fantástica» la enseñanza, a turistas o visitantes de otros países, de palabras que integran el vocabulario por excelencia de las calles de la ciudad.

«Hay que recordar que los extranjeros vienen a Buenos Aires atraídos por el tango y el lunfardo, y se quedan fascinados, quieren saber más», afirmó Oliveri, para quien la atracción que ejerce el baile del 2 x 4 tiene que ver «con la magia, el misterio y la seducción» propia de esa danza. Para él, con el argot tanguero sucede lo mismo.

«Por esa razón quieren entenderlo, saber también qué dicen las letras de las canciones. Acá, en la Academia, recibimos todo el tiempo a extranjeros que vienen a realizar consultas o a revisar los diccionarios», explicó Olivari, quien señaló que en esa institución se dicta un curso denominado «El lunfardo en la cultura porteña», de abril a noviembre, del cual toman parte muchos visitantes del exterior, aunque la mayor parte de los que se anotan son argentinos.

«Hay de todo, como mucha gente que de grande quiere saber más del tema. Y acá lo abordamos desde distintos ángulos: el origen de las palabras, el lunfardo en la gráfica y en la prensa y en el teatro, y pasamos grabaciones, películas, se hace muy ameno», concluyó.

CLAVES

 

  • Dónde y cuándo: la escuela Vos, Centro Cultural de Español funciona en Marcelo T. de Alvear 1459, en Barrio Norte. El denominado curso de chamuyo se dicta los miércoles, de 19 a 21.
  • Requisitos: para asistir a las clases, además de abonar 50 pesos por semana, los alumnos deben contar con un nivel intermedio de español. Los extranjeros que asisten lo hacen para incorporar expresiones y neologismos porteños y profundizar sus conocimientos de la cultura argentina.
  • Otros cursos: la escuela da clases de español técnico, por ejemplo, para profesionales de la medicina, y otros específicos, como para entender las letras de tango.